Minas romanas

Para activar la navegación con sonido seleccione el texto.

MINA DE AS BORREAS

La singular riqueza minera del Noroeste de la península Ibérica fue uno de los principales motivos de la conquista romana, y también explica la expedición que protagonizó Décimo  Xunio Bruto, apodado El Galaico, en 137 la. C.

Así, la minería imperial (metalla publica), especialmente la del oro, fue la principal actividad económica de Roma en Gallaecia et Asturia

El escritor, militar, naturalista y científico Plinio el Viejo (23 d. C-79 d. C), en su obra Naturalis Historia, señala que la explotación de oro, estaño, hierro o plomo experimentó una transformación radical durante la romanización, intensificando su extracción respeto de la etapa anterior, protagonizada por los pueblos indígenas galaicos. 

Antes de la romanización la explotación del oro era realizada por los indígenas que habitaban en los castros mediante el bateo en las riberas de los ríos.

LA MINERÍA ROMANA EN EL NOROESTE

Las técnicas romanas de explotación del oro (aurum) fueron tres.

  • El lavado o bateo de las arenas en los placeres de arena de los ríos, tal y como hacían los indígenas galaicos. Para eso utilizaban cribas y bateas de madera. Es lo que los romanos denominaban Aurum fluminum.

En palabras de Plinio: 

"En nuestro mundo [...] el oro se extrae de tres modos: en primer lugar en las partículas [o pepitas] de los ríos , como en el Tajo en  Hispania [...] , y ninguno es oro tan puro, ya que está pulido por la corriente. Se extrae de otra forma mediante pozos o se busca derribando los montes. Hablemos, pues, de estos dos sistemas [...]"

  • La explotación de filones por medio de trincheras pozos y galerías. Conocido como Aurum canalicium o canaliense, es el propio de los yacimientos primarios en roca o filón.

 En palabras de Plinio: 

"El oro que se extrae de los montes [mediante pozos de mina] se llama 'canalicium', otros lo llaman 'canaliense'; se adhiere a las piedras de mármol [cualquier tipo de roca dura] , no de la manera como brillan el zafiro de Oriente y lo de Tebas y otras piedras preciosas, sino que envuelve las partículas de mármol [quiere decir que se encuentra por toda la roca, diseminado] [...]"  

  • La ruina montium era una técnica que se aplicaba en los yacimientos de oro de aluvión o secundarios. Favorecía que la fuerza del agua había deshecho los conglomerados y había lavado el oro. Plinio lo denominó también Aurum arrugiae –el oro de las arrugias–, esto es, el oro obtenido por medio de la fuerza del agua.

En palabras de Plinio : 

“El tercero procedimiento supera al trabajo de los Gigantes; las montañas son minadas a lo largo de una gran extensión mediante galerías excavadas a la luz de lámparas, cuya duración permite medir los turnos y por muchos meses no se ve la luz del día. Este tipo de explotación se denomina 'arrugia'. A menudo se abren boquetes, arrastrando a los mineros en el derrumbamiento [...] Por eso se dejan numerosas bóvedas de piedra para sostener las montañas”

 

LA ADMINISTRACIÓN MINERA ROMANA

Las minas eran propiedad del imperio y dependían del fisco. En el Noroeste de la península estaban controladas por el procurator Asturiae et Callaeciae, que administraba las minas y estaba asentado en Asturica Augusta (Astorga).  Entre finales del s. I d. C y la primera mitad del s. II d. C cada zona minera tenía además un Procurator metallorum, que residía en la capital de cada distrito minero. 

La Legio VII Gemina, formada por 6.000 soldados y con sede en la ciudad de León, junto con sus unidades auxiliares, tenía por objeto proteger y controlar la extracción y transporte del oro procedente del Noroeste.

Monedas:

Los romanos extraían oro (aurum) y lo empleaban principalmente para acuñar monedas, aunque también hacían joyas con ese metal precioso. El emperador Augusto (27 a.C.-14 d.C), para fortalecer su poder, decidió introducir una novedad monetaria en el Imperio. Las monedas principales serían el áureo –de oro– y el denario –de plata– aunque habitualmente también se usaban otras de bronce o cobre.

Además de servir para realizar compras, las monedas en el mundo romano eran útiles como medio de propaganda de los gobernantes. El origen de la minería romana en el Noroeste de la Península Ibérica se explica por la política de Augusto, que empezó a acuñar áureos con un fin propagandístico. 

El estado romano extrajo de las minas del Noroeste peninsular buena parte del oro necesario para acuñar la moneda durante dos siglos. La crisis monetaria del siglo III provocó que las monedas cambiaran de valor y las minas habían sido clausuradas.

Construtores y mineros 

La construcción de vías de comunicación y de minas a cielo abierto debió estar controlada por una élite de ingenieros romanos, un cuerpo técnico muy especializado posiblemente vinculado al ejército.Augusto, el primero emperador romano (27 a.C.-14 d.C), promueve el abandono de los castros prerromanos y el asentamiento de la población indígena en los valles.  

Las minas de oro romanas no fueron trabajadas mayoritariamente por esclavos, sino por la población indígena local que pagaba su tributo a Roma en forma de trabajo en las minas. 

Con todo, también existió el trabajo servil esclavo, así como la de condenados a trabajos forzados (damnati ad metalla), pero el mayoritario serían los individuos libres de origen indígena. El personal especializado de la mina (ingenieros, técnicos y administradores) vivía en una especie de campamento-base semejante la una villa-factoría rural situado en las cercanías de la mina.

La mina romana de As Borreas, también recibe el nombre de As Telleiras, ya que sirvió para extraer arcilla para fabricar tejas en la década de 1960.

Para saber más

  • Xusto Rodríguez, M. Territorialidade castrexa e galaico-romana na Galicia Suoriental: A terra de Viana do Bolo. Boletín Auriense.Anexo 18. Museo Arqueolóxico de Ourense. 1993
  • Orejas, A. La mano de obra en las Médulas. Fundación Las Médulas. 2002
  • Sánchez Palencia, F.J. Las Médulas (León). Un paisaje cultural en la Asturia Augustana. Instituto Leonés de Cultura. León. 2000 

 

RUINA MONTIUM, OBRA DE GIGANTES

Ruina Montium es la técnica de minería que combina la construcción de pozos y galerías subterráneas con el uso de agua para derribar grandes masas de terreno aurífero. La utilización de la fuerza hidráulica permitió reducir las necesidades de mano de obra, favoreciendo el movimiento de grandes cantidades de tierra a un nivel que no fue superado hasta el siglo XIX.

Construcción de la mina:

Los romanos buscaban áreas ricas en recursos minerales, en especial de oro, para explotarlas de forma sistemática.

Obtención del agua:

La mina era objeto de la construcción de una importante infraestructura hidráulica a lo largo de varios kilómetros en forma de canales artificiales de agua o corrugus. Después de varios kilómetros el agua llegaba a los depósitos principales, en la cabecera de la explotación, de donde se distribuía a los pozos de ruina montium.

Para el lavado de todos los materiales procedentes de los derrumbes provocados por la erosión hídrica sería necesario canalizarlos hasta las agogae, los espacios de sedimentación y decantación del mineral.

Una vez en la mina el agua era utilizada para desplomar la frente de  explotación mediante pozos verticales y galerías horizontales por la que el agua almacenado en los depósitos entraba en tromba.

El monte se deshacía de repente por causa del aluvión de agua.

La canalización de agua transcurría por la ladera de los montes gracias a la fuerza de la gravedad.

Plinio lo contaba así:  "Otra tarea análoga y mismo más costosa es traer corrientes de agua para lavar estos derrumbes, en ocasiones desde la cumbre de los montes, a menudo la una distancia de 100 millas; [...] Es conveniente que la pendiente esté calculada, de forma que, más que fluir, corra; y por eso se traen desde las zonas más elevadas."

 

LA EXTRACCIÓN DEL ORO

A continuación el conglomerado se deshacía utilizando chorros de agua en los canales de lavado y decantación, también conocidas como agogae (ágogas). Según Plinio esta técnica tenía uno cueste muy bajo y una eficacia muy elevada.

 

Para evitar el colapso del lavadero y facilitar el desagüe del material residual se abrieron cuatro colas de lavado o conos de deyección en dirección Este-Oeste que facilitaba su vertido al río.

 

El tabajo: El proceso consistiría en dirigir el agua desde las frentes de la explotación de manera que, a través de unos lechos realizados manualmente, fuera arrastrando los cantos y las arcillas. La acción del pico de los mineros, que se situarían bien del lado de la corriente o bien dentro de ella, haría el resto.

 

Canal de madera: Para retener el polvo de oro se utilizaba el brezo o urce en un canal por donde discurría el agua con los minerales. Plinio cuenta que “el úlex, después de seco, se quema y su ceniza se lava poniendo debajo una cama de hierba para que allí se siente el oro”. Al tener una densidad más alta, el oro se depositaba en el fondo del canal, donde quedaba retenido por las hojas de brezo.

 

Agogae: Son las fosas de gradas realizadas en la zona suelo de la mina a las que va a parar el agua procedente de la cabecera de la explotación. Antes de que el lodo arrastrado por el agua entrara en las ágogas se quitaban los cantos rodados más gruesos, que los mineros depositaban en montones alineados a los lados de los canales, en zonas que ya habían sido explotadas. Esas pilas de cantos reciben el nombre de “murias”. 

 

El nombre de la mina procede de la palabra “borra” (lat. burra), sinónimo de sedimento, residuo, en referencia al material sobrante de la mina

CASTROS EN EL CONTORNO DE AS BORREAS

Algunos investigadores creen que el Beneficiarius Procuratoris, junto con su guarnición, podrían residir en el castro de A Vila da Sen (parroquia de Bembibre), situado a 2,5 km al Sudoeste de la Mina de As Borreas. Esta hipótesis tiene base en tres indicios: 

  • La cercanía geográfica del asentamiento a la mina y al perfecto dominio visual que desde él se ejercería sobre ella y sobre sus accesos.
  • La facilidad de comunicación entre ambos yacimientos, conservándose aún hoy en día los restos de un camino y de una antigua vía de paso: el Ponte da Morteira.
  • La aparición en el castro de A Vila da Sen de fragmentos de cerámica común romana consistentes en imitaciones de fuentes con barniz rojo-pompeyano.

Con el fin de ejercer un control sobre la red de aportación hídrica a la mina creyera que otra guarnición pudo estar asentada en la fortificación de A Cabeza de Seoane (Santo Adrao de Solbeira).

.
Para activar la navegación con sonido seleccione el texto.