Balneario de Bembibre

La primera cita de estas aguas se documenta en 1536 a cargo del bachiller Olea: "Ay una fuente en Viana, en un lugar el aldea de se dize Bembibre, y otra en Valdiorras, de agua muy fría, que se se lavan con la agua della se van acostar sudan mucho y sana de muchas enfermedades que en el curan  los baños de Molgas”.

En 1697 es citada de nuevo en la obra Espejo Cristalino de las  Aguas de España: “en el lugar de Bembibre en cuyo término está dicha fuente... metida dentro de un edificio a modo de arca de  aqueducto basto, y ya medio desbaratado, en  cuyo hueco  cabrán dos personas... El agua aunque es poca nunca falta, y es muy cristalina, el olor es muy malo como de azufre”.

El manantial está incluido en la Hidrología médica de Galicia de Taboada y Leal (1877) donde se citan como "Aguas sulfurosas frías de Bembibre”. “Sus propiedades físicas son, como todas las de su clase, incoloras, claras y transparentes, con fuerte olor a huevos podridos, de sabor azufroso y de temperatura igual a la del agua común”, añade.

La creación del balneario se atribuye al doctor vianés José Manuel Armesto, que abrió las instalaciones en el año 1896, manteniendo su actividad hasta el año 1958. Al parecer Armesto adquirió los terrenos en 1894 y construyó una edificación destinada a balneario. Con el paso del tiempo, las cualidades salutíferas de las aguas su poder curativo propiciaron el crecimiento de las instalaciones, que se completaron con el levantamiento de una nueva edificación de dos alturas para acoger un hotel.

A estas instalaciones se sumaría otro inmueble, actualmente en ruinas y separado del hospedaje, donde se trataba a los enfermos con chorros de agua caliente a presión. El calentamiento de las aguas se llevaba a cabo por medio de una caldera.

UN CASTA√ĎO MONUMENTAL

En el centro de la aldea de Bembibre existió un castaño monumental que, al parecer, tenía unos 20 metros de diámetro. Acaso se necesitaban once hombres para abrazarlo, por eso era frecuente que los agüistas lo visitaran y se fotografiaran con él. Los testimonios orales aseguran que fue tallado durante la Guerra Civil.
 
En el centro de la instantánea, tomada a principios del siglo  XX, el médico José Manuel Armesto, fundador del balneario de Bembibre, posa con el sombrero en la mano.